Y en la oscuridad de mi habitación, vuelvo a tropezar con el mismo guijarro. Caigo en la misma interrogante cual semilla brotan muchas más preguntas:
¿Qué será de mi?
Dos. Aquél número mágico llenaría mi vida de una manera impresionante, y me haría feliz aún más allá de los límites establecidos por la Constitución de la República. Sería tan feliz que estaría cometiendo un delito. Pero mis expedientes e historial delictual están limpios. Creo.
Ayuda, te necesito. No sé dónde estás. Probablemente allá afuera.
Pero no tienes la dulzura del otoño.
No tienes la ternura de una madre.
No tienes los ojos del tamaño de la Luna.
No tienes la pasión de un cono de helado.
Al menos, no por separado.
Entonces... ¿Dónde estás? ¿Cómo te llamas? ¿Cuándo vendrás a casa? ¿Te gusta la leche con plátano? ¿Cuánto es dos más dos? ¿Y uno más uno? ¿Y tú más yo? ¿Eres ella?
Dónde estás... te necesito. No quiero estar solo y morir solo cada noche. Necesito una caricia tuya en la brisa nocturna o alguien que diga que eso es demasiado cursi como para ser legal en éste país. Y en la oscuridad de mi habitación, me lamento entre ceros y unos.
Porque no leerás ésto.
Porque no endulzarás mi otoño.
Porque no curarás mis heridas.
Porque no iluminarás mis noches.
Porque no pintarás nuestra historia.
Al menos, no por hoy.
¿Y qué quieres que haga?
Te necesito, te necesito y te necesito más. Vaya honor y orgullo. Le escribo a alguien que ni siquiera sé si existe.
Pero te necesito. Donde quiera que estés. Te he buscado, he dejado que me encuentres. Hasta hice un dibujo.
Pero no llegaste. Ni te encontré.
Quizás porque no soy de la nobleza.
Te necesito, y quiero compartir lo que amo contigo, mi felicidad, mi mundo. También deseo conocer tu mundo, explorarlo y descubrir sus más preciados tesoros para hacer de ti un museo. De arte, historia, ciencias.
De ti, crear la mejor obra maestra. Por ti, pelear la guerra más grande del mundo. Para ti, descubrir la cura a la enfermedad más letal que existe.
Y contigo, se curaría mi enfermedad.
¿Dónde estás? Necesito un besito de las buenas noches, una caricia y una risa de lo cursi que soy.
Pero ya es hora de dormir.
Buenas noches.
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