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sábado, 8 de febrero de 2014

Recuerdos

"-No te preocupes hombre, estás de vacaciones... como sea, ¿algo que decir?
-No sé, quizás... pero no me siento bien como para pensar ahora.
-¿Qué pasa, amigo mío?
-Es dificil de explicar. Al menos escribiendo.
-¿Puedes hablar?
-No por aquí... Pero igual no estoy con ganas. No ahora.
-Está bien.
-¿Acompañame?, tengo que ir a un lado ahora y no quiero ir solo.
-¿Dónde?
-Tú sólo tienes que dejarte llevar, ¿podrías? Es a la orilla del universo.
-He estado ahí, tienen buen clima todo el año y la comida es barata.
-El buen humor es digno antes de lanzarse al vacío, sólo procura que no te nuble los ojos joven Sancho. Todos los grandes mueren sonriendo, pero seguimos insistiendo en enterrarlos bajo capas de tierra para no verlos... ¿Cómo te ves con una sonrisa muerta?
-Bien, aunque no combina con mi pelo... Con un sombrero se vería mejor, creo. Allá donde la comida es buena todo el año y el clima es barato venden sombreros muy lindos, aunque son un poco caros para mi gusto.
-Con una pala y un sombrero, es todo lo que necesitamos para partir. Eso... y un transporte.
¿O prefieres caminar?
-Nunca me agradó Gervasio.
-Si esos sombreros logran que una sonrisa muerta se vea bien, deben ser caros
-No lo sé, me da igual cómo lleguemos allá
-¿De qué Gervasio me hablas?
-Ese de ahí. El que parece ratón, pero en realidad es un hamster con cola larga. Cantaba cosas sobre trabajar en año nuevo, o algo así.
-Ah... dulce hombre aquel, tan dulce como el vino que se devuelve en la noche. En fin, debemos avanzar. Dime Sancho, ¿ves alguna manera de transportarnos en los alrededores?
Recuerda que el bolsillo del caballero esta tan puro y limpio como su corazón.
-Pues... no, no veo nada.
-Entonces aquí es... Hemos llegado a la orilla del universo. ¿Trajiste tu pala?
-...creo que he cometido un error. ¿Recuerda cuando me dijo que la empacara?
-Sí, lo recuerdo...
-Pues también estaba guardando sus cosas y las mías. Entre tanto jolgorio, escuché mal. Llovían peces ese día. El clima está cada vez más raro... no como aquí. Bueno, la gente corría de un lado a otro, gritando de horror... ¡Eran sólo peces cayendo del cielo! ¿Cuál es el problema con eso?
En fin, esos días nos hablábamos a los gritos porque el pánico de la gente causaba mucho ruido, ¿se acuerda?
-Rememoro, como así me requiere.
-Escuché mal... y traje... bueno, éste palo. Salúdelo, es muy educado y simpático. Sabe cocinar pollo a estribor y puerros a la cornamusa, saben muy bien... ¿Los ha probado?
-¡Por la Santísima Trinidad, Sancho! ¡No trates de decir que por tus descuidos hemos emprendido tan larga travesía en vano!
-Nada es en vano, éste palo puede alimentarnos y contarnos un par de chistes. De hambre y aburrimiento no moriremos, siempre y cuando, en su ira asesina por haber cometido semejante error, no lo quiebre y haga una fogata con él. Rompería su corazón... y al palo.
-Pues entonces explícame ¿cómo tan afable compañero podrá cumplir la noble tarea que disponía a la pala que se te fue requerida?
-Pues la pala que trae en su alforja. Doblada 9 veces, imposible hacerlo más.
-Deberían haber sido diez, no nueve y un palo.
-Trátela con respeto: mientras el palo es todo un caballero, la pala es toda una dama de última clase alcúrnica Además, éste último podría darle una "paliza" si no trata bien a su esposa... al menos no en frente de él.
-¡Y por eso era necesaria! Dime Sancho, ¿en qué instante de su existencia el hombre puede avistar con tan sereno sentimiento la orilla del universo?
-Entre las 6 am. y las 3pm., con una hora de colación a las 1 pm. Juega pool hasta las 9 y de ahí tiene guerra hasta las 11, con el país vecino. Luego, justo después de las 11, son las 6 am.
-Aún cuando tu humor trata de salvar tus faltas, preguntaré: si tienes razón con tal planteamiento, ¿trajiste contigo reloj alguno?
-Sí. Es de agujas hechas con espinas de los pescados de la lluvia del otro día. El clima está cada vez más raro... no como aquí.
-Si le hubieses agregado madera...
-Esos días nos hablamos a los gritos porque el pánico de la gente causaba mucho ruido, ¿se acuerda? ¿Se acuerda de que se acuerda?
-Me acuerdo perfectamente de que me acordaba.
 -¿Y se acuerda de eso?
-¿Eso que lo cual debería acordarme porque me acordaba que me acordaba?
-No, otro eso Eso, eso de allá.
-¿Gervasio?
-No, no, no... eso.
-¿Aquella planicie inexistente y sin ley alguna? ¿Aquel vacío impenetrable? ¿Hablas del lugar fuera del inicio y el término?
-Está un poco más al centro de su corazón.
-Hablas de mi sangre.
-No, hablo de eso.
-Oh... eso, no lo recordaba. Creo que los palos obstructores pero afables, los relojes de espinazo y las fantasías de orillas universales no me dejaron verlo...
Dime Sancho, ¿tú ves eso?
No mi "eso"... Sino tu "eso".
-Pues sí... ¿Me pesa un poco a veces, sabe? Ha crecido mucho desde que ese irlandés me lo cambió por el reloj de espinazo en un bar. A veces creo que debí conservar el reloj, porque este "eso", creo que no le pertenece a su dueño legítimo.
-¿Y por qué no dejarlo? ¿Cuántos son los hombres de todo el tiempo que habrán y hubieron de cargar con el "eso"? ¿Y además, qué hace el "eso" ahí?
-Me declaro ignorante, mas mi "eso" no ha cumplido su propósito...
-Tú lo crees. ¿Por qué no devolverlo?
-No puedo devolverlo, el irlandés se atragantó con una espina de los pescados que llovían el otro día y en su testamento decía que me dejaba el reloj. Insisto, éste "eso" no ha llegado a su destino y no lo hará, pero lo conservo de todas formas.
-Entonces, ¿tiene el "eso" un propósito? ¿Lo tiene todo esto?
-¿El "eso"?, sí. Lo segundo... no lo sé, usted me trajo aquí. El clima está tan bueno... no como allá.
¿Se acuerda?
-Ya no vale la pena recordar, no cuando hemos llegado desde que nacimos.
-Si así lo dice...
-Sancho... debo confesarte el por qué de mi viaje. Acá, donde el clima es tan bueno, donde tenemos eso y aquello, y algo de mas allá... tenemos vida. Pero... yo tengo un "eso", condimentado con todo lo demás. Y temo que esos condimentos ahogen mi "eso". Eso tan especial.
 He venido a ahogarme en lo que hay al otro lado de la orilla del universo para no volver, no como el que soy ahora.
-¿Por qué?
-Por mi "eso". Alguien debe de tratarlo bien y este caballero ya ha oxidado su tiempo. Te pedí la pala para poder enterrar todo esto, y que lo que venga después, recuerde por qué eso está y estará aquí.
-Pero si nadie sabe cómo llegar... Acabamos de crear todo esto, y además estamos a 3 kilómetros con 4/3 de milla al norsur de la nada. Nadie sabe qué camino tomar. Ni siquiera nosotros.
-Todo por eso. Quizás nadie sabe como llegar, Sancho, pero todos saben que habrán de llegar. Además, mi eso me da una brújula que no tiene norte. No tiene nada y así es como nos ubicamos siempre... Dime Sancho, ¿qué crees que pase al otro lado?
-Entrará nuevamente aquí, pero sin eso. O al menos eso escuché gritar de la vecina cuando llovían pescados, ¿se acuerda?
-¿Aquella que era tan robusta como roca costera y tan desaliñada como la ensalada que prepara el palo?
-No hiera sus sentimientos; ¿no le gustaron los puerros a la cornamusa?
-Su falta de paladar no lo justifica, porque sí que hace un delicioso pollo al estribor.
-Es el plato favorito de Cristobal Colón y Mao Zedong.
-¿Y de Marco Polo?
-Prefiere las bolsas con aire altas en sodio, ¿se acuerda de ellos? La otra vez le dije quiénes eran, pero siempre se olvida. El irlandés me habló de ellos, ¿se acuerda?
-No recuerdo. No deben ser dignos de mi memoria. Es eso o... o eso me esta consumiendo.
-Colón será un... navegante, la reina le prestará unos tesoros o joyas y con ellos descubrirá en unos tres meses después un continente completamente inexplorado, o algo así.
-¡Que las casualidades se vuelvan causalidades y el consumir en consumación!
-De todas formas, no es la gran cosa lo de ese Colón, he encontrado cosas mejores en la alacena de mi hogar...
-Es que es una alacena muy grande.
-Ahí cabe la Luna y un caballo. Una vez, intenté esconder mi "eso" una vez ahí, para que mi esposa no lo viera y tuviera conflictos con su marido. Pero era demasiado grande y me descubrió...
Ella sigue con su marido y conmigo, de todas formas.
-¿Luna, la damisela? ¿Cómo accedió a entrar ahí con un caballo?
-La Luna, esa redonda del cielo.
-Todos tratan de bajarla de ahí.
-El caballo le agradaba.
-¿No sería mejor subir?
-Los caballos no vuelan, sólo levitan.
-Pues que se usen cuerdas, o helio. O mucha poesía.
-No les gusta el sabor, ni la textura, respectivamente.
-¿De la poesia?
-De "eso".
-"Eso"... ¿estarán hechizados?
-Por Mao Polo.
-¿El que descubrió América?
-¿Se acuerda?
-No
-Éste será un chino que irá a las Indias, las América aún no son descubiertas. Colón no tiene las de nacer como en 600 años.
-Ellas prefieren el término "nativo americano"; y te recuerdo, Sancho, que aquí no habrá tiempo.
-No, habrá un lugar llamado así, "América"... Oiga, ¿entonces cómo explica mi reloj?
-Eso es espacio, segun recuerdo. ¿O es que esa tosca pero laburosa vecina no lo dejó claro cuando Mao Zedong descubrió las Malvinas en la lluvia de pollos a estribor?
-Es tan raro el clima... no como allá.
-Sí... No se ve una gota de nada. Sólo un mar amurallado...
¿Irás?
-¿A América?
-Aún no son descubiertas, espera quince minutos; Yo decía al otro lado.
-Pues... no me gustaría. Mi "eso" debe cumplir su propósito, pero mi esposa sigue con su marido.
-¿Llamarás?
-¿A quién?
-A lo que sea que siga existiendo al otro lado y a este.
-No tengo cobertura en ninguno de los dos lados

-No debéis preocuparte, joven Sancho. Las llamadas nacen como resistencia. Como recuerdos, y son ilimitadas.
-¿Desde cuándo habla español?
-¿Habéis olvidado vuestra lengua madre? ¿O acaso nunca hemos de venir de algun sitio? Pues, ¿todos los hombres son paridos del mismo sitio, no?
-¿No se acuerda?
-De eso me acuerdo perfectamente, y recordar el morir y el no existir me hace cuenta de que nada
ni eso es útil, pero prefiero estar con eso y sólo eso. Sin los relojes ni las Américas ni las trabas por los palos ni los nueve dobleces. Sólo eso. Eso y esperar. Pero lo olvidé por un momento y debo cruzar a buscarlo. ¿te acuerdas?
-Sí, me lo contó el caballo que vivía con la Luna, pero después vino un irlandés y se lo cambió por eso a usted, ¿se acuerda?
-Sí, me acuerdo... ¿Qué será de eso?

-Pregúntele al irlandés. Responde testamentos en horario de colación, por allá.
-No... Allá ya no es una opción. ¿qué será de ti, noble amigo?
-Seguiré cuidando de eso... Hasta que Mao descubra América y Colón esté irritado.
-Espero volver a verte en otra alquimia y que dejen de llover pescados. Es lo más importante.
-A veces me molesta el olor, y mi mujer me envía sin querer a dormir al patio.
-Es el clima ... Acá es mejor
-La mayoría del tiempo está conmigo afuera con un paragüas de fibra de bambú. Cuando llueve, se va dentro con su marido y se lleva el paragüas para que el sujeto la golpee con éste. Se olvida del clima raro y de que yo estoy afuera muriendo de frío. Las nubes están dentro de la casa, el cielo cuando llueven peces afuera está siempre despejado.
-Y aquí...
-Nada...
-¿Puedes verlo?
Acá termina mi travesia, Sancho, debo entrar. Tu "eso", cuida de eso. El Mi vendrá para acá. Entierra mis ropajes, y, por sobre todo, recuerda que acá el clima es mejor. Gracias por venir.
Nos vemos en otra vida.
Dile a tu esposa y a su esposo que la amas... metafóricamente hablando, sus platos son horrendos...
Pero si ella no cocina, nadie cocina.
-¿Está seguro?
-Dijo la vecina que volvería.
-No lo comprendo..."

Y me quedé despierto hasta las 3:30 am., esperando una respuesta que no llegó hasta la mañana siguiente. Apagué mi teléfono, acomodé mi almohada, abracé a mi osito de peluche y me dormí, cansado por un viaje que jamás hice.

Buenas noches.

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