"-¿Llegaron bien?
-Hace rato... ¿sabes algo?, no entiendo tu sueño.
-Yo tampoco lo entiendo.
¿Cómo estás?
-Muy bien, ¿y tú?
-Me duele la cabeza... Y estoy cansado, aunque no he movido ni un músculo.
-¿Entonces por qué, jaja?
-Tal vez he esperado mucho, pero debo hacerlo hasta que vuelva. Se fue hace dos días, y no entendí lo último que me dijo.
-Creo que no se envió un mensaje.
-¿Mío o tuyo?
-Tuyo.
-No he enviado nada más que eso.
-Entonces... ehmm... no entendí.
-Se marchó y no ha regresado... no creí que tardaría tanto.
-¿Quién?
-Él, no sé si lo conoces. Alto, delgado, de triste figura...
-Hmm... ¿quién es él?
-No sé su nombre, nunca me lo dijo, pero nunca fue necesario que me lo dijera.
Oye, viajera de ojos cansados, dime algo: tú crees... ¿crees que debería ir por él?
-Haz lo que consideres correcto.
-¿Y qué es correcto? ¿Qué es lo erróneo? ¿Quién es juez en el vacío?
Y eso me recuerda... ¿cómo haz llegado aquí?
-Dije "lo que consideres", tú verás.
Hmm.. aquí, ¿dónde?
-¿Es que acaso no sabes dónde estamos? Santa lluvia de pescado, él tenía razón...
"Aquellos que han de llegar, lo harán aunque no sepan cómo"...
Estamos en la orilla del universo.
-Quizá lo recuerde en algún momento, siempre pasa. Bueno, aunque esta vez no estoy segura si regresaré dondequiera que haya estado antes...
-¿Por qué estás aquí, viajera de ojos cansados? ¿Es que acaso también huyes de la no-vida y la no-existencia cobijándote en el vacío? ¿O vienes por el clima y la comida? Tal vez por un sombrero...
Si piensas vestir una sonrisa muerta, te harán ver como una cortesana del reino.
-Sólo vine porque me gusta viajar. No sabía ni del clima, comida o sombreros. Ni siquiera sabía que éste es... ¿el vacío? Wow...
-Exacto, todo ese vasto mar amurallado detrás de ese ventanal con cortinas color mostaza es el vacío. Vienes aquí por el viaje y no el destino... interesante propuesta.
¿Mas cómo haz viajado aquí, si los únicos que hemos presenciado y admirado aquél océano oscuro y soñoliento, somos los que hemos visto la luz por primera vez pisando estas arenas plateadas?
Déjame revelarte algo, viajera de ojos cansados: si no hubieses nacido aquí, nuestra charla no podría estar ocurriendo... ¿En qué momento te haz marchado del vacío al vacío y llenado tus alforjas con tesoros, vendas de curación y alimentos?
-¿Aquí nací? ¿Cómo sabes eso? ¿Dices que no se puede salir de aquí?
-Nunca haz entrado, siempre haz salido ¿O era al revés...? Él me lo dijo, pero decía tantas cosas que a veces me confundía.
-Si siempre he salido, entonces es porque vuelvo a entrar, ¿no?
-Puede ser, como puede que no. ¿Quién es juez en el vacío?
-¿Tiene que haber uno?
-Si consideras polos opuestos frente al mar en la muralla, debe haberlo en algún lado. Entrar, salir. Vivir, morir. Frío, caliente. Cielo, tierra. Eso, eso de allá y lo de más acá. Frente al mar amurallado, oscuro y soñoliento, hay buen clima.
-No creo que sea necesario un juez. No lo he visto desde que llegué aquí y, ¡mira! somos polos opuestos y podemos conversar tranquilamente. Si existiera... espera, puede que sí haya uno.
Y puede no sea nada más ni menos que la necesidad de mantener la armonía.
No creo que sea tan agradable estar solo en el vacío...
-Cuidar de mi "eso" me mantiene ocupado, aunque lo correcto sea que lo entierre frente al mar.
-¿Enterrar qué?
-Mi "eso". ¿Tienes uno también?
-¿Un... "eso"?
-Lo llevas ahí, en el bolsillo...
-No. No llevo nada. Me gusta viajar, no puedo cargar con nada.
-¿Estás segura? Si no llevaras uno, estarías al otro lado, donde él se fue... Pero estás aquí, hablando con vuestra merced. Tienes uno, está en tu bolsillo.
-No quiero verlo. ¿Por que me contaste de su existencia?
-Si estamos aquí, es por algo.
-Para ti es así.
-Aquí tenemos vida, buen clima y un "eso". Si no, quién sabe dónde nuestras almas negarían su existir como lo haces ahora. Que la brisa marina no cege tus oídos, ni calle tu mirada.
¿Después de todo, quién es juez en el vacío? Se ha quedado dormido para cumplir sus deberes de hombre de ley. Ha olvidado su sombrero y su sonrisa muerta, ¡que la Santísima Trinidad lo ampare!
-¿Qué es tu "eso"?
-Mi "eso"... mi "eso" es eso. Por lo que estoy aquí. Debe cumplir su propósito mas nunca lo hará.
Lo guardaba en la alacena, junto con un caballo y la luna, pero creció tanto que tuve que traerlo conmigo. Debo desprenderme de "eso", antes de que...
-Ya veo. ¿Por qué no cumplirá su propósito?
-No puede.
-¿Qué se lo impide?
-Su naturaleza. Es un polo con igual carga. No depende de él, su legítimo dueño no tiene carga, así que lo conservo sin motivo alguno. Dime, viajera de ojos cansados... ¿debería enterrarlo y marchar a buscarlo a él? Aquí hay buen clima, comida deliciosa y paisaje agradable.
-¿Por qué lo tienes que enterrar? ¿No basta con tirarlo por ahí?
-Enterramos a los muertos aunque fallezcan con una sonrisa en la cara, para no ver su felicidad fallecida del descanso eterno. No hay otra manera.
-¿Tu "eso" esta muerto?
-Está más vivo que nunca, y sería un verdadero desperdicio.
-¿Planeas enterrarlo vivo? Vaya cobarde.
-¿Puedes enterrar vivo un "eso"?
-Sólo si no lo quieres ver muerto.
-Disculpa mi atrevimiento, viajera de ojos cansados, pero un cobarde es aquél que huye del campo de batalla. No quiero verlo muerto, quiero que llegue a su destino de alguna manera. Lo tengo desde que era un pequeño "eso".
-¿Y por qué lo dejarás?
-Ya pesa demasiado, mas daría mi vida por mi "eso".
-¿Estás huyendo, entonces?
-No estoy huyendo, todo lo contrario. Y tal vez yo muera por ser tan testarudo.
-¿Sabes?, quiero disfrutar de la vista.
-Eres libre en tus acciones, viajera de ojos cansados.
-Entonces adiós, nos vemos en algún tiempo más, si eso existe acá.
-Aquí en la orilla universal, no hay tiempo, sólo espacio.
Ten una buena estancia, y cuidado con los escombros
-Adiós, nos vemos. Y sí, nos veremos.
-Nos veremos, viajera de ojos cansados."
Y seguí viendo esa transmisión en vivo de hace 4 meses atrás sobre ranas volando de un lado a otro, disparándose con ballestas y ametralladoras.
Buenas noches.
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